viernes, 10 de diciembre de 2010

Diario de una madrugada y de un despertar salernitano.



No veo la tele desde hace más de dos meses. No me importa. Y hasta que vi una en la habitación de Cristi no fui consciente de lo poco que la necesito. Nunca la he necesitado. Mi móvil italiano lleva apagado medio mes, y tampoco lo he echado de menos. El móvil español lo  uso para asuntos familiares o para mandar sms nocturnos en los que el alcohol mezclado con la nostalgia pulsa teclas por si misma.
El ordenador lo uso casi cada día desde hace más de dos meses. Desde hace más de diez años.
Lograr el agua con sal es difícil si no estoy en soledad. Lograr explotar cosas acumuladas, emoción, recuerdos, nostalgia, alegría, tristeza…sólo lo consigo en mi frontera de soledad. Que se llama soledad. Una forma de hacerlo es viendo el final de La lengua de las mariposas. Otra es ver el final de Tierra y libertad. Otra es releer los reportajes de montaña de Litos y los comentarios sobre su marcha de aquí. Otra es recordar las conversaciones con Manolito, sobre una adolescencia repleta de política mental y teórica en nuestras vidas unidas por el lazo internauta y ver un día, después de que el tiempo apagara tanto el lazo como las ideas nacientes, que se apagó como estrella rojinegra que era. Esas cosas me hacen llorar. Me hace llorar pensar en esta Navidad, tan ausente de un pasado que en mi infancia era de risas y sueños, ahora con pocos, pero valientes, nos queda pensar que la idea es disfrutar, que es lo que él quería y nos dio. Pero aquellos a los que les dábamos patadas débiles y que nos ayudaban y cogían en hombros se han hecho mayores y ya los juegos de mesa postcena, los pro y mario kart, los bayles, se han apagado como otras cosas enciende el tiempo.

Hablando y hablando, en espiral abierta, en noches largas que parecían cortas, puedes sorprenderte una y otra vez de la gente, de ti mismo. Puedes llegar a meterte tanto en tu mente que ni los cerditos que mueven el culo en las pantallas del ordenador consiguen crear fugas en tu cerebro. Y que los intentos de cerrar interminables anécdotas, deseos y pensamientos, fracasan una y otra vez porque en el fondo, adentro, uno quiere seguir hablando, porque hay noches que el sueño y el cansancio son más débiles que la capacidad de evasión.

Uno puede conocer gente curiosa en cualquier lugar. Desde vagabundos que hablan en forma de poesía a rusos que lo único que saben decir en español es ¡No pasarán, camaradas! Puedes conocer a antimadisdistras o atléticos en ciudades a miles de kilómetros de De Gea o de Casillas. Puedes tomar cerveza caliente con ginebra paseando por el recuerdo de tal vez los 4 meses más intensos de deporte en la montaña. Puedes reírte por dentro y puedes pasear por lo que no hiciste, por lo que se rompió y por lo que queda en el aire, que en este caso, no sé si es de la calle.
Queda el miedo. Ese del que te hablé.

martes, 30 de noviembre de 2010

Días de un color.

Se han borrado varios párrafos que había escrito. No me importa. Anoche hubo varias cosas que cambiaron mi humor, y mi pensamiento incluso. Una buena y otra mala, pero ambas con consecuencias positivas (creo...).

Seguiría escribiendo, adornando las frases, construyendo ideas, enterranndo otras, cambiado este blog con una u otra letra más. Podría cambiar el color de fondo, investigar como poner cosas más vivas o más barrocas en este blog. Pero me quedo con esos pájaros volando, o en mi cabeza. Me quedo con que en unos días andaré mucho, y llegaré a ese recodo del camino para sentarme y decirle a Hugo: mira, estos son los reyes de la sierra. Le ofreceré vino y comeremos un bocadillo de jamón con queso. Y pensaré que tal vez sería bueno retomar los viejos sueños adolescentes, volver a subir Torres de Márfil y que las paredes de varios largos se me queden cortas, incluso cuando el dolor aprieta en los músculos y frases como: ¡suben, aprieta! motivan varios intentos con fracaso, pero anestesian mas la mente para el descanso....

jueves, 25 de noviembre de 2010

25 de Noviembre


Me he despertado tarde. Y tarde reescribo en este blog que estaba acumulando polvo y recuerdos no escritos. Viajes, silencios, té caliente, cigarros no acabados hundidos en ceniceros compartidos, desfiles de gaviotas y lluvia tras el cristal. Lluvia que no es de allí, donde el cielo se pone más rosa que aquí, pero no tiene un espejo de agua donde caer.
25 de Noviembre. Más de dos meses aquí. La sensación y la realidad, es que hago lo que quiero y cuando quiero, como dije hace casi un mes en este mismo sitio. Me despierto tarde,  me acuesto tarde. Los libros de mesita de noche rascan en mi interior para hacerse hueco e intentar viajar conmigo a un lugar donde el italiano es el rey, pero tiene decenas de hijos con dialectos diferentes dispuestos a hacer más curiosa y a cumplir más aun los tópicos de Italia. Loca, chula y con ese sabor agridulce que da la gente de aquí. Individualistas, pero hay un pequeño detalle curioso que echo de menos en España.  El detalle que a un desconocido le das la mano, sea hombre o mujer, y al amigo le das dos besos, sea hombre y mujer. Detalles como esos luchan por dar mejor imagen que su falta de respeto conduciendo y sus aires de guapería.
Si Adri me viera, me regañaría como perro, me miraría fijamente y me diría: “Mierdas”, sonriendo, en una mezcla de apodo de broma clásico entre nosotros, pero con una directa hacia mi pereza.  Si mi coche tiene varios motores, él es uno de ellos. Otro de ellos es la montaña, y aquí esta riéndose de mí, delante de mis narices, y yo la miro como el tonto enamorado de la luna, pero no llego a montarme en el cohete espacial que me lleva a ella, y más lejos si quiero, a sus personales estrellas.  Abandonado mi motor lectura de libros en una habitación ahora solitaria, me queda el motor surfear. Surfear por internet, como dirían los franceses. Surfear por curiosidades, por Hespérides, por nucleares, por poesías, por pasajes de Cebrían, por películas sentimentales que vería una y otra vez, por el vicio del juego futurista, por las palabras que una y otra vez te diría. Que te diría.
 Lejos de abandonar el té, aquí ha crecido como lo hace la hierba en primavera. Y además tiene flores que son como drogas, enganchan como ellas solas.
La sensación de miedo por algo bueno. Es normal. Tener miedo, digo. Pero pocas veces lo he tenido por algo bueno. O no sé si es bueno…
Anoche volví a escuchar el pasaje de Miguel Hernández, y una vez más tuve varios escalofríos, y mis ojos soltaron un poquito de agua con sal. Me lleva a otros momentos, a otras personas…y la voz de Serrat en esas canciones-poesias me sube a ese lugar que no conozco y donde me siento seguro…no sé si contigo o contigo, o con todos. Pero no es fácil. No es fácil que el agua con sal corra por mis mejillas, y en estos meses, falto de fuerza para conseguirlo cuando más lo he necesitado, la fuerza ha venido de esa señora llamada radio, que con improvisaciones y sorpresas, trae los recuerdos profundos y los besos guardados.

lunes, 1 de noviembre de 2010

Antes de rendirnos fuimos eternos

Vivo bien. Aquí en Italia o en España vivo bien. Como bien, cuando,que y cuado quiera. Bebo. El humo atraviesa mi cuerpo de un par de sabores, y me deleito con las sensaciones que produce un color mezclado con canciones que escuchaba en la adolescencia entre las cuatro paredes de un cuarto frío, lleno de libros, con una cama vieja empapada de lágrimas y sonrisas, de horas sin dormir, de pensamientos absurdos y bellos...

Vivo bien. Si la felicidad es una actitud, yo la tengo el 50% del tiempo aquí, y la consigo el 70%. Y los porcentajes siempre son generalizaciones, querido Jacobo.

Llueve mucho. No hace frío. Ríos y paseos en busqueda de lugares donde alejarse del mundo de ruidos de los coches, de las voces preocupadas, de los periódicos y de las luces de ciudad. Encuentro de paredes pintadas de colores, banderas de otros mundos, fotos y letras de personas que ya no están, y de otras invisibles que vendrán.

Serrano suena estos días tanto como Bob marley. Tanto que ha bañado las horas diurnas y nocturnas hasta reventar sueños y vuelan por la habitación como mariposas de colores que chocan en las amohadas de la resistencia a nudos de posible tristeza o añoranza.

Caminando, pego este link y su letra, Recuerdo (http://www.youtube.com/watch?v=WUgsT7ed1mc)


Me levanto temprano, moribundo.
Perezoso resucito, bienvenido al mundo.
Con noticias asesinas me tomo el desayuno.

Camino del trabajo, en el metro,
aburrido vigilo las caras de los viajeros,
compañeros en la rutina y en los bostezos.

Y en el asiento de enfrente,
un rostro de repente,
claro ilumina el vagón.

Esos gestos traen recuerdos
de otros paisajes, otros tiempos,
en los que una suerte mejor me conoció.

No me atrevo a decir nada, no estoy seguro,
aunque esos ojos, sin duda, son los suyos,
más cargados de nostalgia, quizás más oscuros.

Pero creo que eres tú y estás casi igual,
tan hermosa como entonces, quizás más.
Sigues pareciendo la chica más triste de la ciudad.

Cuánto tiempo ha pasado desde los primeros errores,
del interrogante en tu mirada.
La ciudad gritaba y maldecía nuestros nombres,
jóvenes promesas, no, no teníamos nada.

Dejando en los portales los ecos de tus susurros,
buscando cualquier rincón sin luz.
"Agárrate de mi mano, que tengo miedo del futuro",
y detrás de cada huida estabas tú, estabas tú.

En las noches vacías en que regreso
solo y malherido, todavía me arrepiento
de haberte arrojado tan lejos de mi cuerpo.

A ahora que te encuentro, veo que aún arde
la llama que encendiste. Nunca, nunca es tarde
para nacer de nuevo, para amarte.

Debo decirte algo antes de que te bajes
de este sucio vagón y quede muerto,
mirarte a los ojos, y tal vez recordarte,
que antes de rendirnos fuimos eternos.

Me levanto decidido y me acerco a ti,
y algo en mi pecho se tensa, se rompe.
"¿Cómo estás? Cuánto tiempo, ¿te acuerdas de mí?"

Y una sonrisa tímida responde:
"Perdone, pero creo que se ha equivocado".
"Disculpe, señorita, me recuerda tanto
a una mujer que conocí hace ya algunos años".

Más viejo y más cansado vuelvo a mi asiento,
aburrido vigilo las caras de los viajeros,
compañeros en la rutina y en los bostezos.

miércoles, 27 de octubre de 2010

Ocho y medio

¿Qué es ser bueno?¿Qué es seguir el camino?¿Qué es encontrarse a si mismo?¿Qué es civilizaicón?

No lo sé. Sé que no es un concepoto universal, ni una idea global, ni predestinada, ni creada por una supermente ni por minimentes ni un contrato social ni gambas en escabeche fritas con perejil almacenadas en sótanos. No es la panacea universal ni española ni el ser o no ser, la raya que limita el lugar que elegiste ni sus marionetas de algodón.

Seré muy breve:...

La sensaicón de que te falta algo en la vida no sé es normal, pero no es la primera vez que me ocurre. Y no sé que es. Tal vez falto yo mismo, que mis impñulsos se frenan con cada pensamiento de debate interno, con cada paso dubitativo, y en vez de ir hacia a ti me limito a anestesiar. Anestesiar aquello que crea goteras en la mente, ideas y sueños que se caen, aquellos que nunca decidiste a conseguir. Porque mil veces has pasado por esa vereda, que no es la de atrás, y has tropezado con esas piedras que usiste en tu personal trampa mortal para evitar, una vez más, llegar a donde al lugar que nunca debes alcanzar.

Unas veces llegas, y escribes de filosofía barat, intentas aparentar, o disimular, metaforsear, metáforas, salidas, vuelos sin paracaidas y zonas de aterrizaje preparadas para colocar una burbuja rosa grande donde sólo tú, yo, podemos entrar, porque es mía, personal, ni salitre ni nada más. Vamos a comprobar una vez más nuestro cinturón de seguridad, porque no queremos que esté abrochado, eso no nos dejará despegar, anclados y estacancados es un mal principio para una aventura que aun no tiene definido el guión, y el título nunca existirá. ya sabes, nunca me gustaron los títulos, nunca se me dieron bien, letras o números me gustaron mucho más, ya sabes, soy yo el que no ve o es que todavía no se hizo la luz.

Aparca junto a esas caderas, donde huele a flores y a Limoncello, derramados por el suelo como si fueran nuestro pasatiempo preferido, dejar caer gotas de sueños para recogerlas con caracolas, como la lluvia junto al mar, el que fui o el que será, tambaleando una y otra vez la preciosa agenda de promesas que no valen nada, con "M", bajo tu jersey, bajo tus copas de sal y azúcar, agridulces, en un posible despertar.

Relucir, preguntarse y escribir, que esto, esto va a ir muy bien. El francés dijo: la felicidad es una actitud. psicología, real y real. real. Placebo y medicina. El humo y la voluntad. ¿Qué voluntad?¿Qué es la voluntad? No es más que libertad, no es nada, no existe. Y es lo mejor. No existe.

Impulsos, instinto y dejarse llevar...que no suena demasiado mal.

domingo, 24 de octubre de 2010

Oniromancia

Para escribir solo hay algo que decir. Puedes decir Hola, adiós y que tal estás. Dejar palabras entredichas, silencios, ountos suspensivos y aparte.

macetasdecolores tenía que ser una experiencia en Salerno. Mi experiencia personal. Tenía que ser el reto de no perderme en la pereza y en la falta de motivación. Si esperas dos segundos, zas, el tren ha pasado, y en las vías solo quedan colillas y railes ozidados. Si te abalanzas, queda un nuevo lugar a media hora. Luces y sombras, templos, caminos de piedras, salchicho, hombres con botas de montaña en medio de ruinas milenarias, losetas rojizas entre una maera de hierba muy verde bañada de agua que no para de caer. Musesoas a 100 metros, silencio, carreteras desiertas y un centenar de personas observando piedras y piedras que forman columnas, recuerdos e historias que puedes o no imaginar.

El cuello me duele. Incomoda silla y mesa, incomoda postura durante unas horas. 2CI.

Para intentar algo hay que concentrarse al máximo. Hay que quererlo, domesticarlo. Domesticar la mente. Anular y crear. es nuestra mente. la mente humana llena de millones de neuronas que con cada trago matas, y con cada día regeneras a un ritmo menor. El límite de la fantasía. El camino del Yo.

 Para nacer no hace falta merecerlo.

No me gusta que me hablen cuando escribo. Ni que me entretengan, ni que me corten, ni que me frenen. Ni que mi propia mente me frene, pero basta una puerta abierta por la misma mente para que la otra se entorne y empuje queriendo bloquear la fluidez. Para llover se reocgen caracolas.

Hacer experimentos mentales es divertido. Una vez decidí controlar mis sueños. Y Origen fue posterior. También fue posterior Shidartta. Y salerno. Y las lágrimas cuando escuchñe a aquella chica hablando en la radio sobre su mundo irreal tras la muerte de su padre. Las risas que amortiguaban un llanto. Durante una semana me miraba fijamente las palmas de mis manos y me concnetraba en ellas. No dejaba que nada entrara en mi mente, solo las palmas de mis manos. Ni siquiera algo para soñar, ni una imagen que no fuera las marcas y curvas de mis manos. Y entocnes viajaba. Viajaba porm mi mente como suele viajar. Creaba escaleras, iluminaba lugares, borraba personas, nadaba sin agua, volaba, levitaba...el poder de mis sueños en la palma de mis manos. Cada mañana me despertaba muy cansado. Como si hubiera echo un gran ejercicio físico además de mental. Pero me gustaba. Disfrutaba. descubrí que era imposible hacerlo borracho o fumado. Y que si quería descansar debía encontrar otra manera de controlar mis sueños sin perder energía física Decidí abandonar el control de mis sueños.

Alguna vez lo he intentado de nuevo. Nunca tan concentrado, ni con tanta voluntad. Apenas funcionaba. Lo único que conseguía es sueños lúcidos en los que no tenía poder de controlar nada, solo de despertarme cuando el sueño no me gustaba.

Repetirlo con concentración sería divertido. Es divertido pensarlo. Dame horas de sueños y haré mundos. Dame oprtunidad y mi subconciente hará fracasos o fuentes.

sábado, 23 de octubre de 2010

No alarges, no reflexiones

Hoy no tocan ataques de filosofía, ni de relfexiones morales ni deportivas. Hoy me quedo con unos bonitos restos arqueólogicos con enormes templos que enamoran. Hoy eligo la certeza de que estoy aquí, una certeza más, en este texto de mi acceso identificado asignaturas:

El/La Alumno/a con DNI 751586XX para el curso 2010/2011:
  1. O no está Matriculado para el curso 2010/2011 Deberá comprobar su matricula en la secretaria de su centro.
  2. O bien se encuentra de intercambio en otra universidad.
Hoy me quedo con la frase que Fran ha recordado en un comentario en mi entrada anterior: "Paren el mundo que me quiero bajar". De mi camiseta favorita, de Mafalda. Y hoy dudo si deberia bajarme porque lo indignado que puedo estar con el mundo, como Mafalda, o porque merece hoy (aqui,y estos días), poner el freno de mano, subirse al techo del coche, abrir una birra, y ver el anochecer de este año que sea bueno o malo, será dificil olvidar.